Futuro en construcción. Disculpen las molestias.

[frame][/frame]

Hoy día, gracias a los smartphones, todo el mundo está familiarizado con el concepto de “App”. Una “App” no es más que una aplicación o un software instalable en un dispositivo y diseñado para realizar una tarea concreta.

Desde la popular Whatsapp, pasando por Google Maps, Facebook, Angry Birds, Instagram, Evernote… la lista es virtualmente interminable y crece cada día.

Parte de la magia de estas aplicaciones consiste en convertir un dispositivo que en principio es un “teléfono” en un montón de “otras cosas”. Aprovechando su cada vez mayor cantidad y calidad de dispositivos y sensores (cámara, gps, acelerómetro, pantalla de alta resolución, chips de memoria y procesamiento, micrófono, conexión a Internet, altavoces…) es posible utilizarlos para cuaquier cosa que a uno se le pase por la imaginación.

Pero esto sólo es el principio. El concepto de “App” puede extenderse, y lo va a hacer sin duda, mucho más allá.

Multitud de dispositivos con capacidad de conectarse a Internet y sobre todo ser programables, están a punto de ser la próxima gran revolución de la electrónica. Fabricarlos es cada día más económico y su mantenimiento más sencillo.

Si, estoy hablando, entre otras cosas, del conocido como “Internet de las cosas“. Por doquier habrá sensores y dispositivos recogiendo información y enviándola a servidores para ser tratada y procesada. Con capacidad de tomar decisiones en función de las características del entorno, y de comunicarse entre sí.

Pero, ¿de qué estoy hablando exáctamente?. Dicho así parece un tema excesivamente abstracto. Porque lo es, porque aun está por inventarse. No obstante podemos empezar a vislumbrar algunas de las aplicaciones a las que me refiero:

-Coches que se conducen sólos y que parecen apuntar a un futuro donde conducir, tal y como ahora lo conocemos, no sea más que una actividad del pasado sumamente peligrosa responsable de innumerables accidentes y muertes.

Órganos fabricados en impresoras 3D. Si, si, órganos como un riñón o un hígado completamente funcionales y que harán virtualemente innecesarias las donaciones.

-Dispositivos capaces de detectar incendios prácticamente desde el momento de iniciarse y avisar a los medios de extinción.

Marcapasos estomacales para controlar la obesidad, o incluso cerebrales para combatir el Alzheimer que se manejan y reprograman desde el exterior.

Las posibilidades son infinitas y tienden a multiplicarse a medida que se realizan nuevos descubrimientos e invenciones: Como chips capaces de funcionar sin baterías, u otros capaces de imitar el comportamiento del cerebro. O como sistemas para acelerar la velocidad de funcionamiento de los circuitos electrónicos miles de veces mediante magnetita o almacenar muchísima más información durante más tiempo, más rápidamente y en menos espacio.

El futuro es sin lugar a dudas prometedor. Pero como diría Spiderman:

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

y cuantas más posibilidades se abren ante nuestros ojos, mayores son también las amenazas.

Cosas como esta, o esta otra, parecen más sacadas de una distopía de ciencia ficción que de un futuro prometedor. Y es que tanta tecnología tiene sus peligros: las Apps que gobiernan los dispositivos son susceptibles de ser hackeadas y ser capaz de hackear determinados sistemas puede suponer un poder fuera de cualquier control.

Tenemos el cerebro de un cromagnon, una organización social medieval y una tecnología de dioses.

No soy capaz de recordar quien pronunció esta frase ni tampoco de encontrar a su autor en Internet. Posiblemente no fué exáctamente así como fué pronunciada, pero es la cruda realidad que refleja el mundo en que vivimos,  plagado de terribles injusticias y enormes diferencias sociales. Donde los problemas aun se pretenden resolver con guerras y los gobiernos parecen preocuparse más de contentar a lobbies y de perpetuarse en el poder que de arreglar los problemas de su población e imaginar un futuro mejor por el que trabajar.

Pero quien sabe, quizá también los sistemas de gobierno que conocemos están destinados a desaparecer y dejar paso a otros más eficientes y democráticos como la democracia liquida.

El futuro está en construcción. Depende de nosotros, de nuestra capacidad, de nuestros sueños e imaginación… pero sobre todo de nuestra propia humanidad que nos hace al mismo tiempo tan sublimes y tan mediocres.

Este post trata de ser un hilo conductor entre numerosos artículos y noticias que enlazo a lo largo del mismo. Una especie de reflexión personal sobre las cosas leídas y que disfruto compartiendolas en este blog. Si te ha interesado, te animo a que escribas tu opinión en el hilo de comentarios, como si de una charla de amigos en sobremesa se tratara. 🙂

2 Comentarios

  • Raúl

    Hola Luis:

    Interesantes reflexiones como siempre. La próxima ciencia ficción próxima y las responsabilidades que ello conlleva. La primera vez que oí el termino “impresora 3D” fue lamentablemente para fabricar…. ¡una pistola! Lo de los órganos parece mucho más útil y prudente 😉

    En los 70 la ciencia ficción planeada para estas alturas del siglo XXI eran las naves espaciales y la conquista del espacio. Pocos auguraban que eso se quedaría “estancado” y los derroteros irían por amplificar la capacidad de comunicación. Ahora aventuramos lo que nos has contado pero quien sabe como giraran las cosas en los próximos 30 años.

    Un abrazo

    • Luis Hernández

      Exácto Raúl, si algo tiene el futuro es que es incierto ante todo. Tanto más cuanto más alejado en el tiempo.
      Lo de tu primer encuentro con las impresoras 3D… bueno, lamentablemente los medios de comunicación tienden a mostrar la peor cara de la tecnología. Ellos sabrán porqué.
      ¡Un abrazo!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: