Conceptos básicos de fotografía

Hoy día todos somos fotógrafos. Quien más y quien menos comparte fotografías y vídeos de todo tipo en Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram, Pinterest y un sin fin de redes sociales donde las imágenes tomadas por nosotros mismos van a ser vistas, comentadas y compartidas por amigos, familiares y, muchas veces, también por completos desconocidos.

Además cada vez tenemos mejores herramientas para realizar instantáneas y retocarlas. Muchos móviles cuentan con cámaras de una calidad respetable y la tendencia es a que sean cada día mejores.

La calidad de una fotografía tiene mucho que ver con el momento capturado, el encuadre y la iluminación, pero también depende enormemente de saber utilizar el material fotográfico para captar y transmitir, exáctamente como pretendemos, aquello que tenemos ante nuestros ojos.

Contrariamente a lo que mucha gente cree, las fotografías no son un reflejo exácto de la realidad, sino sólo una imagen de las muchas posibles que de esa realidad podemos obtener. Si somos capaces de mostrar a través de nuestras fotos un punto de vista subjetivo y original, con calidad técnica pero también visual, conseguiremos captar mucho mejor la atención y el aprecio sobre nuestro trabajo.

Vamos a introducir algunos conceptos básicos de fotografía que nos van a permitir entender mucho mejor las características técnicas de las cámaras y sacarles el mayor provecho posible.

La luz

Las primeras cámaras fotográficas eran poco más que cajas con un diminuto agujero (diafragma) y una placa con material fotosensible en el extremo opuesto de su interior. El concepto básico sigue siendo el mismo, aunque ahora encontramos sofisticadas lentes por un lado (objetivos), y sensores digitales en el otro. Pero su misión sigue siendo la misma: capturar la luz que llega al interior de la cámara.

Esa luz puede ser ténue o muy intensa y además podemos dejarla pasar durante poco o mucho tiempo. Esto, combinado con la sensibilidad del sensor encargado de recogerla es lo que va a definir la exposición.

Si la exposición es muy alta (demasiada luz llega al sensor), la fotografía saldrá “quemada”, con muchas zonas de color blanco y sin detalle. Por el contrario, si es baja, zonas oscuras con “ruido” (puntos de tono y color aleatorios) serán las protagonistas en la imagen final.

Así, para controlar la luz que llega hasta el sensor, y por tanto la exposición, contamos con tres herramientas principalmente:

La apertura del diafragma.

El diafragma es el agujero por donde entra la luz a la cámara y es parte, junto con la lente, del objetivo. El diafragma se abre mucho para dejar entrar más luz y se cierra si ésta es excesiva.

Si te fijas, todos los objetivos de las cámaras indican al menos dos cosas: su distancia focal (nivel de zoom) y su apertura máxima. Así podemos ver valores como “22mm f/2.8”. En este ejemplo, 22mm sería la distancia focal. Focales más pequeñas indican gran angular y focales más altas (más mm) mayor zoom. De modo que cada distancia focal está indicada para un tipo de fotografía: desde el super gran angular, llamado ojo de pezde 10mm o menos, para captar paisajes abiertos, hasta teleobjetivos de más de 300mm que permiten acercar y ampliar objetos muy lejanos. Además, los llamados objetivos macro, que suelen tener focales intermedias están especializados en enfocar muy muy cerca y agrandar objetos de reducido tamaño. Son los indicados para fotografíar insectos por ejemplo.

Por otro lado, la apertura, “f2.8” en nuestro ejemplo anterior, es mayor (más grande el agujero que deja entrar la luz), cuanto menor es el número indicado. Es decir, a menor número de apertura, más abierto y más luz deja pasar el diafragma.

Para entender estos valores, ten en cuenta que siempre nos vamos a encontrar unos números fijos que son múltiplos aproximados de 1,4 (la raiz cuadrada de 2).

Estos son posibles valores que encontrarás: 1.4, 2, 2.8, 4, 5.6, 8, 11, 16 y 22.

Cada número inmediatamente superior a uno dado, deja pasar exáctemente la mitad de luz. Esto es lo que se conoce como un “paso” o “stop” en inglés. Así una apertura de 4 deja pasar la mitad de luz que una de 2.8 que a su vez deja pasar la mitad que una de 2. De 1.4 a 2.8 van dos pasos, igual que de 2.8 a 5.6. Ahora ya no es tan raro ¿verdad?.

Un objetivo con gran apertura (2.8 o menor) se considera un objetivo “rápido” o “luminoso” y son muy apreciados porque hacen muy buen trabajo en situaciones de baja iluminación y porque consiguen, con esas grandes aperturas, el perseguido efecto de desenfoque o de pequeña profundidad de campo. (DOF Depth of Field en inglés). Además a la belleza subjetiva de ese desenfoque se le denomina “bokeh” y es diferente para cada objetivo en función de factores como su calidad óptica o número de hojas en el diafragma.

apertura del diafragma en fotografia

Si tu cámara cuenta con un modo “Av” (prioridad a la apertura), te permitirá definir manualmente la apertura más adecuada y calculará automáticamente el resto de valores necesarios para una correcta exposición.

profundidad de campo en fotografia

Profundidad de campo pequeña

Recuerda utilizar valores bajos (gran apertura) para conseguir el efecto de desenfoque en objetos situados delante o detrás del enfocado y valores altos (pequeña apertura) para un enfoque máximo en todas las distancias y en lugares muy iluminados. Si buscas desenfoque en lugares muy iluminados, entonces necesitarás un filtro de densidad neutra o ND (Neutral Density) en inglés, una especie de gafas de sol para tu objetivo, que limite la cantidad de luz que entra por él.

La velocidad del obturador.

La luz entra por el diafragma únicamente cuando el obturador se lo permite. Este es el encargado de tapar o dejar libre el paso de la luz a través del agujero definido por el diafragma y lo va a hacer sólo por un tiempo limitado. A esto es a lo que se denomina velocidad del obturador o shutter speed en inglés.

Su valor se mide en segundos o fracciones de segundo, que define el tiempo durante el que entrará la luz. A mayor tiempo, más luz entrará, pero también más movimiento se habrá recogido. Durante el tiempo que dura la obturación, si los objetos fotografiados o la cámara se mueven, la imagen aparecerá borrosa. Esto no siempre es negativo y puede utilizarse con fines artísticos. En todo caso, si queremos “congelar” un movimiento deberemos utilizar mayores velocidades de obturación, tanto más cuanto más rápido se mueva el objeto.

velocidad del obturador

Velocidad del Obturador

En general podemos encontrar valores de exposición desde 30 segundos o más (bulb) a 1/4000 segundos, es decir una cuarta parte de un milisegundo o incluso menos.

Evidentemente, aperturas de diafragma muy pequeñas (recuerda que se corresponde con un número alto) y velocidades de obturación muy altas son combinaciones que impedirán que entre suficiente luz, y éste es el motivo de denominar “rápidos” a los objetivos que permiten abrir mucho el diafragma.

Una velocidad de obturación doble o mitad a la anterior, define también un paso o “stop“, es decir deja pasar la mitad o el doble de luz. Esto es muy conveniente saberlo porque si abrimos el diafragma un paso (de 4 a 2.8 por ejemplo), podemos acelerar el obturador al doble de su velocidad (de 1/30 segundos a 1/60) manteniendo la misma exposición.

Si tu cámara cuenta con un modo “Tv” (Time value) o prioridad a la velocidad de obturación, te permitirá definir manualmente a que velocidad debe trabajar el obturador y calculará automáticamente el resto de valores (apertura y sensibilidad del sensor, que veremos a continuación).

Sensibilidad del sensor.

Cuando trabajamos con muy poca luz o queremos congelar un movimiento y hemos agotado la apertura que nos permite nuestro objetivo, podemos recurrir a aumentar la sensibilidad del sensor fotografico a la luz.

La sensibilidad del sensor se mide en ISO (herencia de la sensibilidad de las antiguas películas de fotografía analógica) y sus valores suelen comenzar en 100 (ó 50) y aumentar en múltiplos de dos: 200, 400, 800, 1600 etc. Cada valor se separa un paso o “stop” de los anteriores, de modo que un valor de 400 supone captar el doble de luz que un valor de 200. A mayor valor, mayor sensibilidad.

Las cámaras modernas permiten elevar el valor ISO hasta valores realmente altos, superiores incluso a los 12800, pero con la contrapartida de que suelen provocar mayor ruido en la imagen final, lo que suele limitar la calidad de la imagen. No obstante se están realizando avances increíbles en este campo.

Tanto los modos “Av”, como “Tv” como por supuesto el manual, permiten definir el ISO de manera automática o bien de forma manual, calculando la cámara el valor restante (salvo en el modo manual que somos nosotros quienes definimos los tres valores).

Conclusiones.

En este post hemos repasado algunos de los principales aspectos técnicos de la fotografía y podrás ya fácilmente imaginar porqué aun sigue existiendo tanta diferencia entre unas cámaras y otras. Aunque la cámara de un móvil hoy día puede ofrecernos una calidad excelente en las condiciones adecuadas, conseguir efectos artísticos y un buen trabajo en condiciones de poca luz o con movimiento, supone contar con el material fotográfico adecuado.

Además de estos aspectos puramente técnicos, existen por supuesto muchas más variables a tener en cuenta: como una correcta iluminación y composición, texturas, rango dinámico etc. que espero poder compartir contigo aquí próximamente tanto en el ámbito de la fotografía como para el del vídeo.

¿Te ha resultado interesante?. ¿Quieres añadir algún comentario?. Te invito a escribir aquí abajo tus dudas o lo que se te ocurra al respecto y compartirlo en redes sociales. ¡Gracias! 🙂

Imagen de cámara digital: Shutterstock

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