Qué es una IP dedicada y para qué sirve

Si has llegado a este artículo buscando información sobre qué es una IP dedicada y para qué sirve, probablemente quieras saber primero qué es una IP o dirección IP. Vamos allá.

¿Qué es una IP?

Una “dirección IP”, “IP Address” o simplemente una “IP” es una serie de números, a veces números y letras, separados por puntos, que indican una dirección en Internet. Su utilidad es similar a la dirección de tu casa: si alguien quiere enviarte un paquete, el cartero o mensajero te lo hará llegar gracias a que conoce la dirección donde encontrarte.

Pues lo mismo ocurre con la información que llega a tu móvil u ordenador cuando visitas una página web o haces uso de cualquier servicio a través de la red.

Los datos llegan a tu dispositivo y no a otro porque tiene una dirección IP desde la cual se conecta y realiza desde ella peticiones de información a otros dispositivos (servidores) que también tienen, por supuesto, su propia dirección IP. Una vez se establece la conexión entre ambos, se envían paquetes de información entre ambas IPs: ya sean mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, páginas web…

¿Cuántas IPs existen?

Una dirección IP clásica (por cierto IP es el acronimo de Internet Protocol) tiene un aspecto como por ejemplo: 216.58.211.195. Como ves son cuatro números separados por puntos con valores que pueden oscilar entre 0 y 255, es decir 256 valores posibles para cada uno, que coincide con la cantidad de datos que puede almacenar un byte de información.

Así una dirección IP se compone de 4 bytes de información (o 32 bits ya que cada byte se compone de 8 bits) y, si multiplicamos 256 x 256 x 256 x 256 obtendremos el número total de direcciones IP posibles. Exáctamente 4.294.967.296 direcciones diferentes. Algo más de 4 mil millones.

Parecen muchas, pero hace tiempo que dejaron de ser suficientes debido a la enorme cantidad de dispositivos conectados a Internet y es por ello que es habitual que se asignen dinámicamente.

¿Qué es una IP dinámica?

Como no hay suficientes IPs para asignar a todos los dispositivos que necesitan conectarse a Internet, se ha optado por dos soluciones diferentes:

1. La primera es asignar las IPs de manera dinámica. Esto quiere decir que cuando un dispositivo se conecta a Internet, se le asigna una dirección IP que esté libre en ese momento y, cuando se desconecta, la IP se libera para poder ser asignada nuevamente a cualquier otro dispositivo que se acabe de conectar. Por eso se llaman dinámicas. Porque cada vez que te conectas, tienes una dirección IP diferente.

2. La segunda solución ha sido el desarrollo de IPv6, que no es otra cosa que un nuevo formato en el que las IPs, en lugar de estar compuestas por 4 números entre 0 y 255 (32 bits), se utilizan 128 bits y tienen un aspecto como este: 2001:0db8:85a3:0000:0000:8a2e:0370:7334. Así se incremente enormemente el número de direcciones IP disponibles (espacio de direcciones) hasta llegar a las 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456 teóricamente posibles direcciones IPv6 diferentes. Este número tan enorme sale como resultado de elevar 2 a 128. Actualmente estamos en un periodo de transición entre IPv4 e IPv6.

¿Qué es una IP estática?

Si me has seguido todo el rollo hasta aquí, seguramente habrás deducido ya qué es una IP estática: una dirección IP asignada de manera permanente a un dispositivo de manera que no cambia incluso, aunque se conecte y desconecte de Internet las veces que sean.

¿Qué ventajas tiene una dirección IP estática?

Las ventajas pueden ser importantes o insignificantes dependiendo del uso que se le de al dispositivo conectado. Veamos algunos ejemplos:

  1. Un móvil o un ordenador casero que se conecta a Internet para consultar información, interactuar en redes sociales, etc.
    En este caso no vas a notar probablemente ninguna ventaja contando con una IP estática en lugar de una dinámica. Todo funcionará perfectamente bien e incluso puede que una IP dinámica te resulte ventajosa como una capa (mínima eso sí) de privacidad.
  2. Un sensor del tipo que sea (de esos que decimos que forman parte del Internet de las Cosas, Internet of Things o IOT) como puede ser una cámara de vigilancia, un electrodoméstico conectado o incluso un coche autónomo.
    Aquí empieza a ser interesante contar con una dirección IP fija ya que podremos conectarnos con el dispositivo para pedirle información o configurarlo mucho más fácilmente, sin necesidad de un servicio intermedio que registre primero su IP para depués facilitárnosla.
  3. Un servidor de empresa u hogar como un NAS o similar.
    En este caso contar con una IP estática es casi imprescindible para sacar el máximo provecho de estos dispositivos ya que nos permitirá conectarnos a ellos desde cualquier lugar del mundo de manera directa y sencilla para intercambiar cualquier tipo de archivo o acceder a los servicios que hayamos instalado. Si queremos montar un servidor web o de email entonces no hay más remedio que contar con una IP fija.
  4. Una web alojada en un servicio de alojamiento (hosting).
    Aquí ya no hablamos de IP estática, sino dedicada, que es parecido pero no lo mismo y por ello lo voy a desarrollar de manera independiente en el siguiente punto.

¿Necesito una dirección IP DEDICADA para mi web?

No la necesitas, pero es muy recomendable.

Normalmente las páginas web que no reciben muchísmo tráfico, se alojan en servidores compartidos por el ahorro que supone y la facilidad de manejo respecto a un servidor dedicado o de uso exclusivo.

En un servidor compartido pueden alojarse simultáneamente cientos o incluso miles de webs diferentes que comparten todas ellas una misma dirección IP que es estática, pero compartida. Muy eficiente, si, pero problemático si alguna de esas webs es hackeada o realiza cualquier tipo de actividad ilegal o spam. Si ese es el caso, tarde o temprano esa web será detectada por antivirus y buscadores que, para proteger a sus usuarios, marcarán su IP como peligrosa.

El problema es que esa misma IP es utilizada por todas las otras webs en ese mismo servidor y todas ellas podrían quedar señaladas como peligrosas y los emails provenientes de direcciones de correo con origen en esa IP clasificados como spam. Una situación muy engorrosa y a veces verdaderamente dificil de solucionar.

Aun compartiendo servidor, es posible asignar una IP dedicada a una determinada cuenta de alojamiento web. Esta es una muy buena medida para protegerte del posible uso abusivo que tus “vecinos de servidor” puedan hacer del servicio. Adicionalmente una IP dedicada te permitirá mejorar el SEO contratando un certificado SSL.

He intentado ser lo más claro posible sin meterme apenas en detalles técnicos pero, si te quedase alguna duda, no seas tímido y plantéala en los comentarios que trataré de disiparla. ¡Ah! y si te ha resultado interesante este artículo compártelo. ¡¡Gracias!!

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